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Fe, tradición y esperanza: una noche histórica con Mons. Luis Francisco Miranda Rivera en Naguabo

 

Naguabo, P.R. La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Naguabo, vivió una noche de profunda emoción y significado espiritual con la visita de Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O. Carm. La celebración, marcada por un ambiente de fe y arraigo cultural, reunió a fieles, seminaristas y diáconos permanentes en un encuentro que destacó la importancia de las tradiciones puertorriqueñas dentro de la vida cristiana.

 

Durante su homilía, Mons. Miranda Rivera exhortó a los presentes a custodiar y transmitir las tradiciones que han dado forma a la identidad religiosa y cultural del pueblo puertorriqueño. Hizo especial énfasis en la devoción a los Santos Reyes, recordando que estas expresiones no son simples costumbres heredadas, sino manifestaciones vivas de fe que fortalecen la esperanza y los valores en las nuevas generaciones.

 

El obispo ofreció además una reflexión sobre la figura de los Tres Reyes Magos, comparándolos con las tres raíces que conforman el pueblo puertorriqueño. Destacó cómo, desde la diversidad, Dios ha tejido una historia común llena de riqueza espiritual y cultural, invitando a la comunidad a reconocer en esa diversidad un don que une y fortalece.

 

Uno de los momentos más emotivos de la celebración ocurrió al finalizar la homilía, cuando los Santos Reyes hicieron su entrada solemne al templo. Entre aplausos, cantos y expresiones de alegría, presentaron dos coronas destinadas a la imagen de la Virgen del Rosario, patrona de la parroquia. Mons. Miranda Rivera bendijo las coronas, que luego fueron colocadas con gran reverencia en la imagen de la Santísima Virgen, gesto que simbolizó la devoción y el amor del pueblo hacia su Madre celestial.

 

El ambiente festivo y devocional se hizo sentir en cada rincón del templo. Los fieles, visiblemente conmovidos, participaron activamente con cantos y oraciones, evidenciando la vitalidad y unidad de la comunidad parroquial. La presencia de seminaristas y diáconos permanentes añadió un tono de comunión eclesial que enriqueció aún más la celebración.

 

La visita de Mons. Miranda Rivera fue recibida como una verdadera bendición para la parroquia. Para muchos, representó una invitación a continuar fortaleciendo la fe, a valorar las tradiciones que dan identidad al pueblo y a caminar juntos como comunidad bajo la protección amorosa de la Virgen del Rosario.


 
 
 

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