MENSAJE DE CUARESMA 2026
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MENSAJE DE CUARESMA 2026
AL VICARIO GENERAL; A LOS VICARIOS EPISCOPALES; A LOS REVERENDOS
PÁRROCOS Y ADMINISTRADORES PARROQUIALES; A LOS HERMANOS
SACERDOTES Y DIÁCONOS; A LOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS; A LOS
SEMINARISTAS Y A TODOS LOS FIELES DE LA DIÓCESIS DE FAJARDO - HUMACAO.
17 de febrero de 2026
“Conviértanse a mí de todo corazón” (Jl 2,12)
Al iniciar el tiempo santo de la Cuaresma, la Iglesia nos invita nuevamente a recorrer un camino de conversión, oración y renovación interior que nos prepare para la celebración del
misterio pascual de Jesucristo. Este tiempo de gracia nos llama a volver el corazón a Dios y
a dejar que su misericordia transforme nuestra vida personal y comunitaria.
La oración, el ayuno y la limosna constituyen el itinerario espiritual que el Señor nos propone para vivir una fe auténtica. La oración fortalece nuestra relación con Dios; el ayuno purifica el corazón y ordena nuestros deseos; y la limosna nos abre al amor concreto hacia los
hermanos, especialmente en este tiempo a los migrantes.
En su Mensaje para la Cuaresma 2026, el Santo Padre León XIV nos exhorta a vivir una conversión que también toque nuestra manera de relacionarnos, recordándonos:
«Comencemos por desarmar nuestro lenguaje, evitando palabras ásperas y juicios. precipitados… para que las palabras de odio den paso a palabras de esperanza y de paz».
Estas palabras resuenan profundamente en nuestro contexto pastoral, invitándonos a
construir comunidades marcadas por la escucha, el respeto y la caridad fraterna.
Esta Cuaresma adquiere un significado especial al celebrarse dentro del Año Jubilar Mariano en Puerto Rico, en el que damos gracias por la presencia maternal de la Virgen María, Madre de la Divina Providencia, que ha acompañado la historia y la fe de nuestro
pueblo. María nos enseña a vivir la conversión desde la humildad, la confianza y la disponibilidad al plan de Dios. Bajo su mirada maternal, queremos caminar como una Iglesia unida, renovada y esperanzada.
Invito a nuestras parroquias, movimientos y familias a vivir intensamente este tiempo: participando en la Eucaristía, acercándonos al sacramento de la Reconciliación y fortaleciendo la oración en el hogar. Que cada comunidad sea signo visible de esperanza y lugar de acogida para todos.

Con mi bendición y oración constante,
✝︎ S.E.R. Luis F. Miranda Rivera, O. Carm.
Obispo Diocesano de Fajardo- Humacao





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