Humacao proclama el Dulce Nombre: fe, infancia y esperanza en la Concatedral
- comunicacionesdfh

- 4 ene
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Con profunda alegría y en un espíritu de comunión, la Iglesia en Humacao celebró la Fiesta del Dulce Nombre de Jesús, patrono de nuestra Concatedral y signo vivo de la ternura de Dios en medio del pueblo. La celebración fue presidida por nuestro pastor, S.E.R. Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O.Carm., acompañado por el Padre Luis Ruiz Lebrón, Rector de la Concatedral, junto a diáconos, acólitos y Servidores del Altar.
La procesión de entrada estuvo marcada por la belleza y la inocencia de los niños de la Catequesis, quienes, con melodías interpretadas por ellos mismos, acompañaron el caminar hacia el altar adornado con la imagen del Dulce Nombre de Jesús. El Pueblo Santo de Dios aplaudía, cantaba y se unía con gozo a los cánticos de acción de gracias entonados por este ministerio infantil. La Liturgia de la Palabra adquirió un matiz especial al ser proclamada también por los niños.
Luego de escuchar el Santo Evangelio, Monseñor Luis se dirigió a la feligresía en su mensaje de Homilía, “El Dulce Nombre de Jesús es presencia que consuela, fuerza que impulsa y luz que guía”
Al iniciar su homilía, Mons. Luis destacó la importancia de esta fiesta para la Concatedral y para todo el pueblo humacaeño. Recordó que el Nombre de Jesús no es solo una invocación, sino una presencia viva que acompaña fortalece y orienta.
“Jesús es nuestro norte”, expresó. En su Nombre encontramos refugio, esperanza y sentido. Celebrarlo es reconocer que Dios camina con nosotros en nuestras luchas y alegrías, nos llama por nuestro nombre y nos envía a ser testigos de su amor.
El Obispo invitó a contemplar a San José, quien tuvo el privilegio de ponerle nombre al Salvador y de acompañarlo como padre y formador. Su figura inspira a vivir la misión con humildad, responsabilidad y ternura.
También recordó que en este tiempo de Navidad, la figura central es el Divino Niño Jesús, cuya imagen de bronce recibe a todos al entrar en el templo. “Esta Concatedral es tierra consagrada al Nombre de Jesús; Humacao se consagra al Niñito Dios”, afirmó.
“Como Concatedral dedicada al Dulce Nombre de Jesús, Humacao se convierte en centro espiritual y misionero para toda la diócesis. Esta fiesta nos invita a vivir con humildad, servir con alegría y anunciar con valentía que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida”, añadió.
En su alocución, el Obispo Luis, dijo “Un pueblo que canta, celebra y educa en la fe”.
Monseñor Luis expresó su alegría por la participación de los niños, a quienes llamó “un coro de ángeles”. Recordó también la reciente celebración de los Tres Reyes Magos en la parroquia San José de Luquillo, que recibió la visita de los Reyes de Juana Díaz, y agradeció a los padres y catequistas por su compromiso en formar la fe de los más pequeños.
Antes de concluir la celebración, un grupo de niños interpretó el tradicional villancico Yaucano, llevando ofrendas al Niñito Dios: el gallito kikirikí, los saquitos de café, la figura del jíbaro con su canasta de verduras y, finalmente, varios niños que depositaron un corazón a los pies del altar. Fue un momento profundamente emotivo que provocó un sonoro aplauso de la feligresía mientras el Obispo exclamaba: “¡Viva el Divino Niño Jesús!”
La bendición final al finalizar la Santa Misa, Mons. Luis bendijo unas figuras del Niñito Jesús, que fueron entregadas a los niños y a los presentes como signo de la presencia amorosa del Señor en cada hogar.













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